Esta opción restaura todos los widgets o categorías de esta página que hayan sido cerrados, a su versión original.

Restaurar
Menú de Navegación

Coctelería de emergencia: el destornillador, vodka, naranja y rock ‘n roll

Inauguramos sección en Berenguela. La coctelería de emergencia para las cenas caseras, la habilidad del barman en el propio hogar. Todo tiene un sentido, claro. Y el de esta sección es la de ofrecer recursos de emergencia para el largo invierno de hostelería sin volutas de humo y puertas de garitos con más conversaciones y toses que nunca. El general invierno, decimos, no perdona.

¿Qué pasará con los que no quieren renunciar a combinar el cigarro y la copa? Pues no hay demasiadas opciones: o los clubes de fumadores, o esconder la copa con disimulo para sacarla del bar o recuperar –y mejorar—las veladas caseras.

Y para eso, esta sección. Después de que 2010 fuese el año del gin tonic allá donde hubiese un bar abierto, queremos comenzar el 2011 con otra propuesta: el destornillador. De la ginebra al vodka. De occidente a oriente. El destornillador (screwdriver, en inglés) es un cóctel tremendamente fácil de preparar.

Se sirve en vaso largo y con mucho hielo. Lleva un tercio de vodka y otros dos tercios de zumo de naranja –natural es lo mejor, aunque también sirven refrescos de naranja con un chorro de jugo–. Las propiedades de este combinado, aparte de la sencillez en la elaboración, son su frescor, su fácil digestión y que apenas sabe a alcohol, gran propiedad del vodka. Aunque esta última parte tiene un doble filo: es posible bajar la guardia con ellos y empacharse.

John Bonham (vía wikipedia)

El destornillador cuenta con historias y leyendas negras: se dice que el nombre viene de la década de los 50, cuando los obreros petroleros estadounidenses en el Oriente Medio no tenían una varilla para agitar la bebida y usaban un destornillador como reemplazo. También se cuenta que John Bonham, batería de Led Zeppelin, murió ahogado en su propio vómito después de consumir una barbaridad de “destornilladores” en pocas horas.

El vodka es la gran bebida de Europa del Este. Transparente y casi inodoro e insípido, debe su nombre a una pequeña broma: “vodka” en ruso quiere decir “agüita”. Agua de fuego, vaya. Hay indicios de que se produce en Rusia desde fines del siglo IX. Aunque las evidencias oficiales fechan en el año 1426 la primera destilación, se habla que en 1474 se aplicó el primer impuesto por el Zar y en 1505 se realizó la primera exportación. Como otros destilados, durante la Edad Media fue usado como medicina e ingrediente de la pólvora. Pero ya en el siglo XIV se declara la bebida nacional de Rusia y en el XVI la de Polonia y Finlandia.

Entre las marcas que se pueden escoger, se encuentra la clásica dicotomía: fiarse de campañas de publicidad –algunas tan buenas y largas como la de Absolut, que por arrastre revitalizó el consumo de vodka—o seguir el instinto y olvidarse de algunos prejuicios. Si el mejor whisky de malta se produce en Japón, ¿por qué no iba a suceder lo mismo con el vodka? Aquí van algunas propuestas:

Belvedere: vodka polaco se ha convertido en un producto conocido gracias a su marca y buen nombre entre catadores, aunque no es especialmente popular. Tiene un método artesanal en el que se cuidan todo tipo de detalles. De producción limitada, el vodka pasa por cuatro destilaciones antes de ser embotellado. Se produce “a mano” en pequeños lotes para cuidar la calidad y se destila cuatro veces. Si a la primera prueba hay un ligero desbalance, el lote se destruye. Además, han sacado una variedad de vodkas con distintos sabores para poder complementar los cocteles.

Wyborowa Exquisite: Se pronuncia (viboróva). Otro vodka polaco que seduce paladares por todo el mundo. Wyborowa quiere decir “exquisito”. Este licor de lujo está producido a base de centeno de Turew, una provincia polaca. Sabor suave y dominante en toda la boca. No deja rastros amargos e intensos en la garganta.

Ketel One: se produce en Holanda, en barricas enormes de bronce, se filtra sobre carbón y se deja resposar hasta que alcance el punto ideal. No es fácil de encontrar, pero merece la pena buscarlo.

Stolichnaya Elit: ruso (por fin). Un buen vodka se califica según el proceso de filtración y destilación: se filtra la mezcla de alcohol con agua, todo a -18º. Tras congelarse, se separan las impurezas. Digno de ser elegido ante otro vodka o licor, pues, a diferencia de muchos, el sabor es suave, con cuerpo, con toques anisados y secos, pero balanceado a la perfección.

Grey Goose: se produce a base de trigo en Francia. Se convirtió en el vodka Premium famoso desde el principio, ya que la producción se exportó en su mayoría a los Estados Unidos, donde contó con una agresiva campaña de publicidad. Su sabor se caracteriza por ser suave, ligero y fresco. No es para más, el método de destilación es tan delicado y elite (incluye agua de manantial y filtración con rocas de una parte específica de Francia), que lo hace rico y de lujo.

1 Star2 Stars3 Stars4 Stars5 Stars (No Ratings Yet)
Loading ... Loading ...

Escribe un comentario