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Diario de un viajero por Rodolfo Lueiro: destino Etiopía

12 de enero de 2013

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Ya estamos de vuelta en casa sanos y salvos.  En lo de sanos puede caber una duda, pero lo de que estamos a salvo, no cabe duda alguna.  Porque el peligro de ataque o secuestro se limitaba a la región cuya capitalidad está en Jijiga. Ayer, hacia el medio día, la embajada de España le envió un correo al cooperante diciéndoles que tras la ruptura de las negociaciones entre el gobierno de Etiopía y la organización independentista de la región somalí, la ONLF,  recomendaban que los extranjeros no visitáramos ni nos desplazáramos a dicha región ante la posibilidad de que fuéramos atacados o secuestrados.  Como ya estábamos en jijiga, solo cabía volver y lo hemos hecho 24 horas después de haber recibido la nota, tal como teníamos previsto.

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Sabiamente la nota fue omitida en la crónica de ayer para evitar palizas varias. Además, por otra parte, la ciudad de Jijiga tiene tantos militares que es imposible dar tres pasos sin cruzarte con un hombre armado.  También es verdad que los simpatizantes de la ONLF son muchos mas de lo que parece, pues el asunto no se toca de ninguna manera en cualquiera de las conversaciones que se puedan mantener.  Por otra parte es notable la presencia de ciudadanos que ejercen de somalíes aun estando, como están, en territorio de Etiopía.

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Podría decir que la nota se quedó en nota y nada más, sino fuera por la jugada que me hicieron los cooperantes que citándome a hora temprana en la casa de la ONU me mantuvieron allí entretenido  sin dejarme salir, con el truco de que en 25 minutos estamos ahí, nos retrasamos 15, y ahora 10 y ya estamos ahí no te muevas.  Cuando llegaron me lo contaron todo.  Y por la noche a cada ruido inesperado creía que nos estaban asaltando el Fuerte, pues qué mejor sitio para encontrar extranjeros que ese.

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Bien, por la mañana se celebraban varios actos en Jijiga y yo me fui de fotógrafo al que tenían organizado la ONG  del cooperante, Rescate Internacional,  y su socio etíope, la organización social de la iglesia católica en Etiopía, la Cáritas local, que en el  Intituto de Formación Profesional se reunían con labradores y labradoras de toda la comarca.  Le hice todas las fotos del mundo, incluso las que no debía, y a las dos horas me marché al centro.  Paseo largo de hora y media en el que salieron retratados los personajes que salen hoy.  Dos madres guapísimas con sus hijos, dos amigos y el limpia con el que estaban, tres o cuatro niños que se presentaron voluntarios, y otros hombres y mujeres a los que les  pedí permiso y a otros que pasaban por allí.

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Hice un reportaje gráfico de los servicios del centro de formación, pero no me atrevo a publicarlo.  Os daré una o dos fotos del exterior. Pero me resulta inevitable comentarlo.  En los servicios, ni en los dos restaurantes caros que yo visité, ni en este centro de formación, existen cisternas en los servicios.  Ni agua corriente ni papel higiénico.  No me había parado a pensar en cómo salían del aprieto los usuarios, hasta que la respuesta la encontré en los servicios del centro de educación.  Botellas de agua mineral, probablemente con agua del grifo.  Llevan agua y se lavan.  Eso si con la mano izquierda.  Por eso está mal visto que a la hora de comer  toques con ella la comida y no la tengas oculta bajo la mesa.  Es verdad, que estamos hablando de una ciudad que es la capital de una de las regiones más pobres del planeta.  Pero no se trata de que los niños jueguen en el agua de una cloaca, o de que un hombre lave su ropa en una alcantarilla, se trata de que los líderes sociales no tienen la higiene entre sus necesidades.  Son pobres, es verdad.  Pero los responsables de esos centros, públicos y privados, la ropa la llevan impecable.  Además, en todas partes hay limpiabotas entregados a su trabajo, tienen parabólicas hasta en muchas chabolas, el teléfono móvil, no diré que es de uso masivo pero, en cualquier tenderete del barrio más pobre te venden tarjetas para recargarlo y una de las actividades comerciales que mas se prodiga es la de los ciber.  No tienen, pero saben de qué va el mundo. Sin embargo, la higiene, que tantas enfermedades endémicas erradica y tantos males evita, no está entre sus preocupaciones. Y hasta me sorprende que ninguna ONG se dediqué a popularizar la instalación adecuada de servicios.  He visto una tienda de sanitarios en el barrio del mercado de Jijiga, que por supuesto me apuré a retratar, nunca mejor empleada la palabra por su sonoridad, para que podáis apreciar como los etíopes entienden que un simple wáter o retrete es un artefacto de lujo.

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Ya se que me diréis que lavarse con agua en vez del uso de papel higiénico forma parte de su cultura y que en Japón, uno de los países, pese a su larga crisis económica, mas industrializados y potentes del mundo, utilizan el agua como método higiénico. Por cierto.  Cuando Manuel Fraga se fue a Japón, las razones del viaje todavía no debieron de trascender, sus asesores  tuvieron que incorporar al equipaje del presidente una buena cantidad de rollos de papel higiénico,  en previsión de que Don Manuel rechazase con contundencia, como era su habitual proceder, el sistema de lavado y secado, que de las partes bajas, tienen incorporados los wáteres japoneses.   Es verdad que aquí, en estas ciudades de Etiopía en las que me muevo, en los aeropuertos y en los hoteles ya se viene incorporando el papel higiénico aunque se instala junto al soporte del papel, una manguerita con una boca de ducha al final, me imagino, que para evitar las reclamaciones de los que están por mantener la tradición.  No se habrán dado cuenta todavía de que aquí lo que escasea es el agua.

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En uno de los edificios del centro se celebraba una fiesta de graduación de unos estudiantes.  Por los vestuarios parecía una fiesta en Hollywood, incluso iba algún alumno vestido de smoking.  A veces te cruzas con personas impecablemente vestidas y te sorprende hacerlo en estas calles donde se pone de manifiesto la miseria permanentemente.  Hoy mismo,  en el restaurante al que fuimos, que es conocido por darse cita en él los cristianos ortodoxos y en el que hay grandes carteles publicitando bebidas con alcohol, casi todas las mesas estaban ocupadas por mujeres a la moda occidental.  Solo una mesa había una chica musulmana, por su vestimenta, que estaba bebiendo un Martini blanco, lo que me llamó la atención; pero enseguida me corrigieron,  es que habrá pedido agua del grifo para beber.

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Me sorprende a veces el esfuerzo que hacen los cristianos para reivindicar su existencia en una zona de tanta presencia musulmana.  Casi siempre, sea de la clase que sea, llevarán manifiestamente visibles una o varias cruces.  Si es de origen humilde la mujer es  capaz de grabársela de manera indeleble incluso en la cara.  Hoy mismo en la compañía aérea de Etiopía había dos mujeres atendiendo en el despacho de billetes.  Una iba vestida con un pañuelo que le cubría la cabeza dejándole solo al aire el óvalo de la cara y la otra que llevaba el cabello al aire, llevaba una cruz de plata colgando del cuello y otra pendía de su pulsera.  En Etiopía los musulmanes son sólo el 35% de los habitantes pero en estas ciudades del Este, donde nos movemos,  los porcentajes cambian llegando casi al cien por cien en Jijiga los que van a la mezquita.  En Dire Dawa los musulmanes disputan la mayoría con los cristianos, además de pelearse por la megafonía.  Pues si el musulmán nos despierta todos los días a gritos desde su minarete, el de los cristianos nos fríe todas las tardes con canciones religiosas cuando no con sermones y rezos atronadores.  De verdad que es insoportable.  Yo creo que esto acaba minando la convivencia.  pues ya no se trata de acabar con el infiel sino con el que no te deja dormir o con el que te pone de los nervios.  Según el caso.  Solo falta que venga alguien a azuzar a los parroquianos.

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Por cierto que hoy, volviendo de Jijiga, logré convencer a los cooperantes para que paráramos el coche y le hiciéramos unas fotos a los rocas del Valle de las Maravillas.  Que uno siempre anda haciendo fotos al vuelo desde coches en marcha y desde detrás de cristales sucios y así no hay quien logre nada.  Como veréis, las rocas aquí se unen de manera caprichosa para sugerir mil figuras en equilibrios imposibles.  Pero esto,  que ha sorprendido a tantos viajeros, baja unos puntos para el que conoce San Vicente de O Grove, donde se sabe de siempre que las piedras allí imitan a los animales  y a otras cosas que todavía no conocemos.

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Por la tarde el cielo se cubrió de nubes y se levantó viento.  No es el tiempo pero a lo mejor mañana llueve, ya os contaré.

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