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Diario de un viajero por Rodolfo Lueiro: destino Etiopía

15 de enero de 2013

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Hoy, después de comer, cuando iba andando hacia el Hotel Triangle, donde quedé con el cooperante después de su trabajo,  dos hombres jugaban la partida en un bar que hace esquina cien metros antes.  Me hizo gracia que tuviéramos la misma costumbre.  Ellos juegan a las damas y los de ahí, por poner un ejemplo, al dominó a cien metros del Hotel Compostela. Me pareció todo tan igual.  Con la diferencia de que ellos jugaban a las damas habiendo hecho un tablero con un cartón y un lápiz de colores y convertido en damas blancas unas chapas de cerveza boca arriba, y en damas negras las que iban boca abajo, o al revés.  Bueno y que la mesa era una caja y las sillas una piedra y un tres pies.  Esta es la foto, me dije, la que describe al país ante nuestros ojos.  Que imbécil fui, la diferencia estaba en los cien metros siguientes.  En los que había cuatro hombres tirados y una mujer, todo dientes de lo delgada que estaba, que se apretaba un pecho desnudo intentando sacarle una gota mas para su hijo que esperaba con la boca abierta como un pez. Y en el regazo tenía otro que me pareció rendido, pero diré dormido. No me resistí esta vez a darle dinero, muy poco, y no fui capaz de hacerle la foto aunque se hubiera dejado.

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Tan pronto llegue a casa lo tercero que voy a haceres llamar a Celestino García Braña, el penúltimo decano del Colegio de Arquitectos de Galicia, para hablarle del peligro de demolición que corre el centro de DireDawa.  Ya se que la crisis sigue llevándose todo por delante, y que la solidaridad cayó hace tiempo.  Pero se puede empezar a hablar.  Hasta ahora tan solo dos parcelas han sido derribadas y a una tercera le acaban de poner la valla.  Están empezando y se puede llegar a tiempo si se tiene todo hablado cuando haya dinero.  En este país, Etiopía, con un crecimiento superior al 5%,  la construcción es un atractivo importante para generar dinero y puestos de trabajo.  Y ya sabemos a donde lleva hacer de la construcción también un motor de crecimiento y, por experiencia,  lo poco que se aprende en cabeza ajena.

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DireDawa acaba de cumplir 110 años aunque nadie se haya parado a celebrarlo.  Esta ciudad nació como apeadero de la ciudad de Harar ante la elevada inversión que requería llevar el tren por las montañas que hay que cruzar para llegar allí.  Fueron los franceses los que se encargaron de construir la línea que uniría Addis Ababa y Djibuti, y fueron ellos los que decidieron la construcción de la ciudad.  Ignoro si la urbanización fue realizada de acuerdo al urbanismo del momento o si fue anticuada o adelantada.  No se, pero el resultado es hoy envidiable.  Manzanas de cuatro o seis casas en unas avenidas amplias y arboladas, con unas sombras muy deseadas en una ciudad que está permanentemente al sol.

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El barrio que yo he estado fotografiando una mañana, hoy me he dado cuenta, empieza a ser derribado, porque en cada parcela puede edificarse un amplio edificio de apartamentos y oficinas, como ya se ha hecho en la única que se ha concluido el proyecto.  Hay otra en la que ya se han derribado los edificios, y una tercera que ya está cercada .  Es verdad que a la mayoría de las casas construidas hace cien años no se le ha aplicado ningún mantenimiento y están hechas una ruina.  Pero salvar este barrio, no solo es salvar la memoria y la historia de DireDawa, sino que es darle a la ciudad en un atractivo turístico.

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DireDawa se empobreció mas ante la pérdida del tren por una mala gestión en un proyecto que pretendía mejorar la línea de ferrocarril y que estaba financiado por la Unión europea, con dinero de España e Italia, pero con la dirección del proyecto en manos de etíopes.  Fue un fracaso que acabó con la vía de ferrocarril cortada.  Ahora son los chinos los que han reanudado el trabajo.

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DireDawa es una ciudad de paso, una estación en la línea de Addis Ababa a Djibuti, o una parada en el camino para ir a visitar la histórica ciudad de Harar.  La recuperación de su centro, manteniendo el diseño de los fundadores de la ciudad, le daría un atractivo turístico que ayudaría a potenciar toda la región.

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Hoy me levanté temprano, muy temprano incluso para aquí en que el día empieza con la salida del sol,  y todavía no había gente por las calles.  Estaba el panadero que pasaba llamando  en cada tienda para dejar el pedido habitual. Desayuné solo, en el tenderete que está plantado frente a la granja de vacas y camellos y a la vuelta me encontré con un niño que llevaba una paloma debajo de la camiseta. Iba feliz, tanto que me pidió por favor que le fotografiara con su trofeo que llevaba atado a su muñeca con un trapo.

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A media mañana me pasé por el Hotel Nilo, donde una mujer se paseaba con una bañera azul en la cabeza vendiendo frutos secos de los de  aquí, que mas se parecen a garbanzos y lentejas que a cacahuetes y pipas de girasol o calabaza.  En la terraza dos hombres me recitaronparte de la alineación del Barcelona y no me sorprendió.  Es mucha la gente que tiene a los equipos de futbol como referencia de España.  El otro día en Jijiga un trabajador de la Cáritas Etíope, no solo se sabía la alineación del Madrid sino que sufría solo con pensar que el Atlético iba por delante en la clasificación Y por supuesto que maldijo a Mouriño y salió en defensa de Casillas.  Sabía mas que yo, para eso no hay que saber mucho, pero estaba al tanto de las últimas noticias.También un taxista hace dos días al saber que era español me habló de las pretensiones de independencia de Cataluña.  Ese si que me dio la sorpresa.

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Lo que me faltaba, en algún lugar de DireDawa se me cayó el pendrive y con él toda una copia de mi memoria etíope.  A lo mejor, el que lo encuentre puede darle una mejor utilidad que aquí sabe dios cual es.  Incluso puede acabar calzando una mesa en la terraza del Hotel Nilo.

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Creo que una vez os hablé de los andamios que utilizan aquí en la  construcción, son varas de eucalipto que entrelazan y sujetan con clavos, que dan la impresión de ser endebles, aunque no lo sean, pero delatan sin error la poca seguridad que ofrecen.  Pues esa falta de previsión no es nada comparada con la que existe en las medidas de seguridad del tráfico.  Ya hablamos de las furgonetas donde llegamos a ir 19 personas y un niño de unos seis años  o de los autobuses que duplicaban en pasajeros el número de asientos.  Hoy os traigo dos fotos, la de un bajaj que lleva los niños al colegio y la de un padre que en su moto lleva a su niña en el depósito de la gasolina mientras él se protege con el casco de la obra mientras lleva el de la moto colgado del manillar.

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