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Grupos de extranjeros aprenden español mientras hacen el Camino de Santiago

Descubrir el Camino de Santiago es una experiencia de sabiduría, serenidad y aprendizaje personal. O a lo mecasas tipicas con tejados de pizarrajor no tanto. María Victoria Vázquez y Ramón Clavijo, directores de la Academia Iria Flavia decidieron  que para enseñar español a sus alumnos extranjeros, nada mejor que introducirlos en el camino de Santiago.

De los pupitres y la pizarra a las botas y los caminos: seis etapas del camino con clases de español y con alojamiento y pensión durante cinco noches por  1.200 euros. “Lo que hacemos es un curso de inmersión cultural en el Camino –explica Ramón Clavijo–  Completamos seis etapas, desde O Cebreiro hasta Santiago”.

Los grupos que aprenden más sobre el idioma, la historia e incluso la economía llegan de todas las partes del mundo: hay suizos, ingleses, irlandeses, alemanes y brasileños  atendiendo a los seminarios mientras recorren los 107 hórreokilómetros hasta la capital gallega, donde recogen la Compostela que les acredita como peregrinos de ley. Sin ella no se van.

Los grupos son como máximo de catorce personas que participan en esta experiencia que sumerge en la cultura del norte ibérico a los participantes y para que el grupo pueda atender a las explicaciones, una furgoneta se encarga de llevar el equipaje hasta las siguiente casa rural. No son clases al uso, sino que se habla de arte, la historia, la influencia de la ruta en la construcción de Europa, la hospitalidad monástica. Todos temas relacionados con el Camino y todo en castellano. “Son temas con enjundia, la verdad. A lo largo de la ruta, la guía explica los temas que toquen según la ruta. Como todo es en español, recomendamos que los participantes  tengan un nivel intermedio o intermedio bajo para que puedan seguir las explicaciones” explica Clavijo.

construccion tipica ruralAunque los grupos no están cerrados a los que tengan un castellano macarrónico como poco. “hay gente que viene para acompañar. En la última salida vino un señor inglés acompañando a su mujer, que era estudiante de español. Le dijimos que era probable que no se enterará de mucho, pero quiso hacerlo igual” recuerda Ramón. Para estos casos, hay preparado un pequeño resumen del seminario del día en inglés.

La clave del aprendizaje es la convivencia y la inmersión en la cultura. Tras la jornada, los participantes descansan en una casa rural cerca de la ruta. Allí la conversación con los propietarios u otros clientes, o las preguntas sobre lo que se ha visto en la jornada ayudan a mejorar el nivel de castellano. Aunque no es un curso con exámenes, sino una experiencia en la que aprender a desenvolverse y descubrir las facetas culturales de un país que hasta no hace mucho cargaba con el sambenito de juerga eterna.

Como prueba, los seminarios con los que los peregrinos mejoran su español tratan sobre los orígenes del culto a Santiago, el enterramiento del apóstol; la hospitalidad monástica en el Camino; los motivos de peregrinación en la Edad Media y en el presente; la construcción del camino; los vinos y bebidas espirituosas en Galicia o la economía y las actividades agrarias en el interior de Galicia.

Algunas opiniones
Como parte del curso, los alumnos escribieron sus experiencias del camino: naturales, comida, alojamiento y el contacto con otros peregrinos y con la gente de las casa rurales son lo más apreciado por los participantes en estoscena cursos.
“Desde hace mucho tiempo tuve un gran sueño: hacer el camino a Santiago. En el mismo tiempo practicar el español como lo ofreció el programa de la escuela Iria Flavia me parece fantástico, eso significa matar dos pájaros de un tiro. Por eso me atreví” cuenta Eva Hildisch, de Alemania

“Los alojamientos no eran hoteles normales y corrientes sino que cada uno representaba el carácter típico de la región. Los dueños eran gente muy autentica y cordial y con mucho animo asi que me sentía muy en casa en vuestra tierra.Y no olvidar las cenas y los picnics que eran riquísimos. Me sorprende que no haya ganado por lo menos diez kilos de peso” apunta Christina Meztler, también germana.

“Fuimos conscientes de esta larga historia en que se entremezclan San Francisco, la Reina Isabel y una multitud de personas anónimas que pisaron la misma ruta.  Con su memoria entramos en la ciudad por la puerta de peregrinos” señala la británica Ruth Warren.

Mujeres en busca de turismo cultural
El perfil del caminante-estudiante es el de una mujer entre los 50 y 60 años que ya tiene conocimientos previos de lo participantes en el caminoque es el Camino de Santiago y con un interés cultural importante.
Una jornada de ruta comienza entre las 8.00 y las 8.30 horas. No se trata de horarios rígidos, ni existe un tiempo de llegada. A lo largo de la caminata se van dando las explicaciones  y llegados a un punto intermedio, a eso de las 12.00 horas, la furgoneta de apoyo les lleva la comida del día.  Después sigue la etapa hasta las 15.00 horas, cuando se acaban la ruta.

Las tardes se dedican a visitas interesantes en cada etapa que están fuera de ruta: desde monasterios como Samos a fábricas de productos ecológicos, a alquitaras de producción de licores.
Los viajes se organizan dos veces al año, uno en septiembre y otro en mayo. Las reservas se cierran un mes antes de la salida, aunque están abiertos a contratación a grupos cerrados todo el año.

El viaje comienza en Santiago. El grupo es recibido por los profesores y guías para conocerse, comprobar que los equipajes sean adecuados y evaluar un poco el nivel de castellano y reunirse. Una vez agrupados, emprenden el camino hasta O Cebreiro para completar en seis etapas los 107 kilómetros. Al final de cada etapa se hace parada en una casa rural donde se sirve un menú casero típico de Galicia, en el que no faltan empanadas, tortilla, queso del país y una selección de vinos gallegos.

Plano de ruta
Llegada a Santiago: pasan una noche de hotel y se informa sobre la peregrinación.hotel en sarria

Primer día: de Santiago a O Cebreiro. Comienza la primera etapa, desde O Cebreiro a Triacastela (20 kilómetros). Por la tarde visitan el monasterio de Samos.

Segundo día: de Triacastela a Sarria (18 kilómetros).

Tercer día: de Sarria a Portomarín (21 kilómetros). Visita a la iglesia-fortaleza de San Nicolás

Cuarto día: PortomarínPalas de Rei (17 kilómetros): . El grupo inicia el ascenso al pico sacro y visita la iglesia románica de Vilar de Donas y una granja de productos ecológicos.

Quinto día: Palas de ReiMelide (15 kilómetros): En la recta final del camino, el grupo hace una iglesia de portomarinvisita en el monasterio de Sobrado dos Monxes.

Sexto día: ArzúaSantiago (13 kilómetros): la última etapa tiene en el Monte do Gozo su hito en la senda. El grupo pasea por la zona monumental y asiste a la misa del peregrino. “Intentamos llegar al botafumeiro, si es que está activo”.

Tercer día: de Sarria a Portomarín (21 kilómetros). Visita a la iglesia-fortaleza de San Nicolás

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