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La Fundación Biodiversidad premia el trabajo de la empresa Algamar, que comercializa algas gallegas

Reza el tópico: “los extremos se tocan”. Evidentemente, no siempre es cierto, pero a veces podemos encontrar dulsedulseIIsimilitudes entre personas, situaciones o lugares que en apariencia están muy alejados. En el caso de Galicia y Japón es la cultura marítima y los alimentos que se extraen del mar los que ponen algún punto de contacto: mariscos, pescado fresco y pulpo eran hasta ahora los puntos en común. Ahora se unen las algas, presentes en la dieta nipona desde siempre y desde hace algunos años, también en la gallega. Desde mediados de los noventa, la empresa Algamar, ubicada en Pazos de Borbén y propiedad de los hermanos vigueses Fermín y Clemente Fernández Sáa, recoge y procesa las “verduras del mar”. Su trabajo y su espíritu pionero se ha visto reconocido con el premio Liderazgo e Innovación de la Fundación Biodiversidad, dependiente del Ministerio de Medio Ambiente, Medio Rural y Marino.

La institución no sólo premia los más de diez años dedicados a recolectar y tratar algas para el consumo humano, sino la apuesta por diversificar la oferta de productos del mar y dar a conocer el potencial del patrimonio marino.
Los hermanos Fernández Sáa coinciden en esa apreciación: las algas que extraen son verduras silvestres que han permanecido en el mismo lugar desde el amanecer de los tiempos.

pate de algasGalicia cuenta con un de los bancos de algas más importantes de Europa, con decenas de especies catalogadas por la Xunta en la última década del siglo pasado. Los hermanos fundadores de Algamar, conocedores de la riqueza submarina de las costas, decidieron abrir la empresa al ver que las algas que se consumían en España eran de importación asiática “Cuando comenzamos no se consumían las algas secas, sino que solo había algunos derivados, como la gelatina. Nadie se puso a desecar” cuenta Clemente Fernández Sáa, uno de los fundadores de la empresa. Trece años después, la empresa se ha asentado en el panorama y cuenta con clientes fijos, como tiendas de dietética, restaurantes especializados en comida ecológica y el sector de la alimentación natural.

Divulgar la riqueza natural
La vocación de Algamar es dar a conocer la riqueza gastronómica dentro del país: “La idea de exportar no entra en nuestros planes. Desde que abrimos la empresa en el 96, la idea era que un producto autóctono como las algas se incorporase como un ingrediente más a la cocina española. Como la cebolla u otras hortalizas. De hecho, las algas son más antiguas que ellas. Nuestra idea era darlo a conocer en nuestro mercado natural, España y por extensión, Europa. Ir más allá no entra en nuestro planes” comenta Clemente Fernández Sáa.

Cuestión de ética
La empresa continúa creciendo, lo que anima a los emprendedores a seguir con las misma ideas con las que arroz, lentejas y algascomenzaron: dar a conocer un alimento natural y propio entre los consumidores, el trabajo ético y respetuoso con el medio –las algas se cortan de la roca para no destruir la roca sobre la que se asientan—y la transparecia y la coherencia con la que fundaron Algamar. “La gente nos conoce, sabe dónde estamos y cómo trabajamos. Ése era uno de nuestros objetivos. Aquí no hay trucos ni se venden cosas raras. Es todo cien por cien natural y con un kodo de trabajo sostenible. El premio del Ministerio reconoce esta forma de trabajar” apostilla Fernández Sáa.
En la página web se pueden consultar algunas formas de preparar las algas, así como la gran variedad que se puede encontrar en las llamadas verduras silvestres. Una vuelta sobre la riqueza  de las costas de Galicia. Un nuevo sabor para descubrir.

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