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Monasterio de Oia


El Monasterio de Santa María de Oia, monumento principal del municipio, comenzó a construirse a mediados del siglo XII, durante el mandato del rey gallego Alfonso VII. En el interior de sus muros se reunieron monjes que previamente habitaban distintos puntos de la comarca. En 1185 pasó a formar parte de la Orden del Císter. Cuenta con elementos románicos, góticos y barrocos, fruto de las reformas y modificaciones que sufrió hasta finales del siglo XVIII. La iglesia presenta tres naves dispuestas en planta de cruz latina.
Gracias a su estratégico emplazamiento (está situado justo a la orilla del mar), Santa María de Oia jugó un importante papel en la defensa de la costa. En 1624 los monjes lograron desbaratar un ataque de la flota turca, lo que llevó al Felipe IV a conceder al monasterio el título de “Real”. Tras la Desamortización de 1835 pasó a ser de propiedad privada, aunque la iglesia funciona como templo parroquial.
Oia figura entre los lugares más importantes de Galicia por lo que a arte prehistórico se refiere. Esta distinción la merece gracias al hallazgo, en los primeros años 90, de valiosas inscripciones en piedra o petroglifos. Uno de los más destacados y antiguos de Galicia es el de Auga dos Cebros, que representa una embarcación de vela. Otros, como A Cabeciña o Pedra do Cazador, recogen escenas de caza o figuras geométricas.
Uno de los aspectos de más interés de Oia son las “rapas das bestas” celebradas en Mougás, Torroña y Valga. En estas fiestas populares, los vecinos reúnen a los caballos salvajes, los conducen desde el monte a los recintos conocidos como “curros”, los marcan y les cortan las crines. Los animales pertenecieron en tiempos a los monjes del vecino Monasterio de Santa María. Todo ello tiene lugar en medio de un alegre ambiente de fiesta en el que no falta la gastronomía. A la “rapa” acuden numerosos vecinos y visitantes, para presenciar un espectáculo en el que el hombre sólo cuenta con su arrojo y destreza para vencer al animal. Con el paso de los años, la “rapa” no ha hecho sino ganar fuerza como atracción turística, un hecho puesto de manifiesto por la realización y emisión de reportajes por parte de televisiones internacionales
Para descansar y reponer fuerzas podemos acercarnos al Área Recreativa de Pozas de Mougás. Este lugar recibe su nombre de las aberturas naturales existentes en las rocas del río Mougas. El visitante dispone de bancos y barbacoas, en un entorno fluvial de gran valor natural. Entre las especies arbóreas de la ribera figuran los alisos y los sauces. Además, como en varios puntos de la comarca, en las cercanías se pueden ver caballos salvajes.

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